LAS BANDAS QUE HAN ARTICULADO Y CANALIZADO LA MARCHA PROCESIONAL

 A partir del último tercio del siglo XIX comienza a hacerse regular la vinculación de diversas bandas -tanto militares como civiles- con las cofradías. Muchas de ellas, a través de sus directores y repertorios, sentaron las bases de la música procesional actual.

 

BANDAS DIFUSORAS

Centuria Romana Macarena

La banda de la Centuria Romana Macarena es la formación musical que lleva más tiempo tocando ininterrumpidamente tras un paso en nuestra Semana Santa, así como la banda de hermandad con más historia, pues sus orígenes se remontan al último tercio del siglo XIX.

La Centuria, aunque resulte contradictorio por haber mantenido la instrumentación de solo cornetas y tambores, es una formación que ha evolucionado mucho con el paso de los años. Hasta finales de los años 50 del siglo pasado, se limitaba a interpretar, con menos de una veintena de componentes, marchas propias de la Banda de Artillería. En los años 60 empiezan a incorporar algunas composiciones provenientes de la Policía Armada, y en 1967 graban el primero de sus once discos, con cinco marchas de Alberto Escámez.

La mayor revolución de la Centuria llega de la mano de Francisco Domínguez Gaona tras la desaparición de la Policía Armada, ampliando el repertorio e incorporando las primeras composiciones propias, como Santísimo Cristo de las Aguas de Francisco Arroyo o Rosario de la Macarena de Francisco Javier Navarro.

Pero la historia de la Banda de la Centuria estaría incompleta sin la figura del tambor José Hidalgo López (1941-2019). Pepe Hidalgo, director de la formación desde 1993, mantuvo en todo momento la esencia de la banda, ampliando el número de componentes hasta acercarse al centenar, e incorporando marchas contemporáneas de compositores de la propia banda, sin romper en ningún momento su sello, estilo por el cual ha sido y es imitada por diversas formaciones, y cuyo sonido perfectamente reconocible forma parte, como el redoble de tambor de Pepe Hidalgo, del patrimonio inmaterial de la Semana Santa de Sevilla.

Banda del Maestro Tejera

La Banda del Maestro Tejera data de la década de 1910, cuando Manuel Pérez Tejera se hace cargo de la Banda de Serrano, en la que había ingresado tras su paso por la Banda infantil de las escuelas de la Macarena.

En 1918 fue requerido por su amigo Joselito “el Gallo” para amenizar los festejos de la Plaza Monumental de San Bernardo, cosa que hizo hasta que dicho coso desapareció. Posteriormente, en 1938, pasó a ocupar la titularidad en la Real Maestranza, que sigue ostentando desde entonces. A partir de los años 20 aparece ya plenamente asentada en las cofradías.

A lo largo de su dilatada historia, la banda ha tenido diversas denominaciones, generalmente al amparo de instituciones que le ofrecían un lugar para poder ensayar. Así, por ejemplo, aparece con el nombre de Banda obrera (1919-1936), Banda de música de la Falange (1937-1944) o Banda de música de la Cruz Roja (1946-1954). De cualquier manera, incluso en esos años aparece indistintamente nombrada también como Banda del Maestro Tejera.

El maestro Tejera fue sin duda uno de los principales impulsores de la música de la Semana Santa, pues siempre fomentó la obra de los músicos sevillanos y de las marchas procesionales compuestas para las cofradías y siempre estaba disponible para la Macarena cuando la hermandad lo requería, cosa que sucedió en numerosas ocasiones.

Ha acompañado a la mayoría de las cofradías de Sevilla, aunque las relaciones más duraderas las ha mantenido o mantiene con la Cena, San Roque, las Penas, San Esteban, Santa Cruz, San Bernardo, el Baratillo, el Cristo de Burgos, los Negritos, la Exaltación, la Esperanza de Triana, Montserrat o la Trinidad.

 

Las bandas de Salteras

Si hay un pueblo que haya contribuido con su música a la Semana Santa de Sevilla, ese es Salteras sin lugar a dudas.

La relación de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva y de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora del Carmen está plenamente asentada en las cofradías sevillanas en la década de 1930 y se ha mantenido prácticamente inalterable desde entonces.

El Carmen de Salteras ha acompañado, en diferentes períodos, a los tres palios de la Madrugá que cuentan con acompañamiento musical y mantuvo una duradera relación con la Estrella, San Benito, San Bernardo o la Exaltación, siendo la O la cofradía donde más veces ha actuado a lo largo de su historia, junto a Santa Genoveva, el Baratillo y la Macarena. Asimismo, fue la primera banda contratada tras el palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia.

Por su parte, la Oliva de Salteras estuvo muy vinculada a la hermandad de la Hiniesta -en la que estrenó las tres marchas que le dedicó Martínez Peralto-, la Cena, San Gonzalo, San Benito, la Candelaria, el Buen Fin o el Cristo de Burgos, aunque es en las hermandades de la Estrella y el Cachorro en las que mayor número de actuaciones ha firmado. Acompañó también a varios pasos de Misterio, como la Mortaja o las Aguas, así como al palio de la Virgen de las Mercedes en su primera salida.

 

Banda de la Cruz Roja

Aunque existió a comienzos del siglo XX una efímera Banda de la Cruz Roja en Sevilla y la Banda del Maestro Tejera ejerció como tal entre 1946 y 1954, la actual Banda de música de la Cruz Roja hunde sus raíces en la Banda de Ingenieros, creada por Manuel Borrego Hernández en 1937 y que funcionó hasta 1947. Esta formación fue la última que acompañó al Cristo de la Expiración del Museo.

Desvinculada de Ingenieros, pasó a denominarse Sociedad Filarmónica Hispalense y, posteriormente, Banda de música de Educación y Descanso, siempre con Borrego de director hasta su fallecimiento.

A mediados de los años 60 se integra en la Cruz Roja española hasta la actualidad, aunque en un breve período de tiempo (1977-1982) actuó bajo el nombre de Banda de música Nuestra Señora de la Hiniesta.

Manuel Borrego es otra de las figuras imprescindibles de la música cofradiera, ya que además de su labor en la dirección de bandas, compuso numerosas piezas, entre las que destacan Cristo de Vera Cruz, Cuarto Dolor, El lirio tronchado, El Sexto Dolor o El varal de los Dolores, además de las que dedicó a las hermandades sevillanas: Nuestra Señora de Regla, Mater Lacrimosa, Paso de palio, Regina Pacis y Salus infirmorum.

Enrique García Muñoz, discípulo de Borrego y alma mater de la banda, fue su director más de cuarenta años, llevándola a las cotas de popularidad de la que aún goza.

Durante muchos años acompañó a los palios de los Gitanos, la Hiniesta y la Trinidad, además de San Gonzalo, los Estudiantes, la Sed, los Negritos o San Bernardo, siendo este junto a la Candelaria sus contratos más longevos.

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