EL MISERERE DE ESLAVA

 

“La audición del Miserere de Eslava es casi un mito irrenunciable de la tradición sevillana dentro de los actos de Semana Santa” (Manuel Castillo)

El miserere es el resultado de la musicalización del salmo 50 (51), del que toma su nombre según el primer verso en latín: Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam (“ten misericordia de mí, Dios, conforme a tu magna misericordia”). Por su carácter penitencial, tiene una importante presencia en la Semana Santa de muchos puntos de Andalucía y España.

Miguel Hilarión Eslava Elizondo (Burlada [Pamplona], 1807 – Madrid, 1878) fue un prestigioso compositor y musicólogo que ocupó el cargo de maestro de capilla en las catedrales de El Burgo de Osma (Soria), Sevilla y Madrid. En nuestra ciudad (1832-1844) llegó a componer dos misereres, uno en 1833 y el más famoso de ellos en 1835, con algunas modificaciones de 1837. Desde su creación se cantaba el Miércoles y Jueves Santo -dentro de la liturgia de la Semana Santa- pero también se realizaba un ensayo general previo con público, cuya recaudación se destinaba a fines benéficos.

Ya en el último tercio del siglo XIX era habitual que los intérpretes de renombre internacional contratados para la temporada de ópera  también lo fueran para el Miserere. Así, lo cantaron, entre otros, Enrico Tamberlick (1875), Julián Gayarre (1880, 1881 y 1885) o Francesco Tamagno (1893), generando una enorme expectación y convirtiéndose también en un evento social.

Tal era la trascendencia del acto que, en numerosas ocasiones, debido a los retrasos acumulados en la jornada, cofradías de Miércoles y Jueves Santo se quedaban sin poder hacer estación de penitencia al haber comenzado el Miserere. Por ello, la hermandad de Pasión tenía la dispensa de poder retrasar su estación hasta que hubiese finalizado la interpretación.

La repercusión de la partitura de Eslava tomó forma de marcha fúnebre de la mano de Manuel Font Fernández, que adaptó en 1913 con gran éxito los movimientos Miserere y Benigne. Algunos años después, Rafael Carretero y Manuel Ruiz Vidriet insertaron un fragmento del Redde en su marcha El Refugio.

El Papa Pío X publicó en 1903 una estricta normativa sobre la música en los cultos, vetando cualquier reminiscencia del género teatral, aunque el entonces arzobispo de Sevilla, Marcelo Spínola se dirigió al propio Papa y logró el privilegio de seguir interpretando el Miserere, privilegio que no lograron Santiago de Compostela o Pisa.

En 1945 el Cardenal Segura impuso la supresión del Miserere de Eslava, pero no pudo eliminar su recuerdo y así, en 1956, un grupo de aficionados, con Pedro Braña a la cabeza, logró reponerlo en forma de concierto sacro el Miércoles Santo. Tras recorrer diversas sedes, como el Teatro Lope de Vega, el Coliseo España, la Iglesia de la Anunciación y el Teatro San Fernando, en 1970 volvió a la Catedral definitivamente y desde 1973 se interpreta el Sábado de Pasión.


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